por Mario Note Valencia
No todo responde a la palabra siempre. La feria, los muertos y el otoño forman parte de un conjunto de conceptos que sólo sabemos de su existencia cuando se les nombra; en ese caso, ya habrán perecido tantas palabras en desuso.
En cuanto a la plasticidad de la palabra siempre: esta prosa, por ejemplo, no se redime de la finitud. En
una ocasión Paul Valéry comparó la expresión escrita en prosa con la marcha, y
ciertamente no existe hasta la fecha un texto que se haya escapado de la
clausura del desfile; otras veces, recordemos, la prosa no concluye porque el
desfile se interrumpe a mitad del evento, y sólo entonces permanece la
sensación de lo inacabado.
No se trata sino de una pausa necesaria, de un descanso, sin duda, para
la marcha que desfila. «Nada es eterno en el mundo» canta la sabiduría popular. Tampoco
en esta prosa cabe la palabra siempre.
